Beatriz González de Bossio.

Beatriz González de Bossio.

Paraguay

Institución:

Secretaría Nacional de Cultura

Los deberes de la Educación Superior de cara a los desafíos sociales 2030

ORSALC ha propiciado desde sus inicios 02-02-2012, los mecanismos conceptuales que permiten definir la responsabilidad social con el fin de acumular y clasificar las buenas prácticas al respecto.

Durante el desarrollo de nuestro trabajo hemos logrado una aproximación teórica que ha contado con estudiosos del tema con el fin de fundamentar, en algunos casos, y precisar en otros, los términos y marcos de referencia que permitan una definición de responsabilidad social aplicable a toda nuestra Región. Todo esto enmarcado dentro del estudio de las Declaraciones de Cartagena 2008 y Paris 2009.

Si bien hoy día una nueva dimensión de responsabilidad colectiva con la sociedad, exige cambios cualitativos importantes, el planteamiento de la universidad como una institución socialmente responsable no es una moda conceptual reciente, sino que se inspira en la Argentina Reforma de Córdoba (1918), que apuntaba, con programas que no soslayaran el fortalecimiento de valores, a consolidar la autonomía universitaria y el protagonismo de los estudiantes.

La Unesco, en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior de 1998, sentó principios básicos absolutamente vigentes hoy. La educación superior es un bien público cuya primera misión es formar ciudadanos dignos, que coadyuven al desarrollo sustentable de sus países; la universidad debe ser paradigma de rigor ético y científico en el marco de un continuo perfeccionamiento, y los estudiantes, co-protagonistas de un proceso de renovación.

En la Conferencia Regional de Educación Superior para América Latina y el Caribe que se realizó en el año 2008 en Cartagena, Colombia, nuevamente se abordó la Educación Superior como bien público social y como derecho humano que los Estados deben garantizar. Las comunidades académicas deberán definir los principios básicos en los cuales se fundamenta la formación de ciudadanos y ciudadanas con calidad.

Sabemos que el mercado global establece modelos y patrones de calidad generalmente inspirados en países ricos. ¿Cómo instalar Harvard o Yale en un basural?, ¿y competir en el ranking internacional? nos preguntamos con otros profesores de zonas muy vulnerables. Es imposible apuntar a la excelencia sin estar conscientes de nuestras enormes dificultades y limitaciones. Es fundamental el vínculo entre la universidad y la sociedad, y no puede estar regido por el Fondo Monetario Internacional, por la Organización Mundial del Comercio ni por el Banco Mundial. La educación superior no puede ser una mercancía.

Una oportuna visita de la ex Directora General de la Unesco el pasado año 2016, donde la Doctora Bokova se refirió con solvencia a temas de la Agenda Unesquiana, que incluye el cambio climático, derechos humanos con énfasis en temas de género entre otros.