Ramón Jáuregui Atondo

Ramón Jáuregui Atondo

España

Institución:

Eurodiputado PSOE

Educación Superior y Responsabilidad Social

Dicen que el “oro negro” del siglo XXI es el conocimiento. Nadie duda de que así es, aunque lo raro es que no lo haya sido siempre. ¿Qué sería de nosotros sin las universidades? ¿Cómo sería nuestra vida si el conocimiento y la sabiduría no se hubieran transmitido desde hace tantos siglos?

Son preguntas simples para provocar una reflexión elemental: Las universidades, la enseñanza del saber, la educación superior, cumplen una función existencial de nuestra civilización. De ahí que ORSALC, el observatorio regional de responsabilidad social de América Latina y el Caribe, haya planteado una ecuación de extraordinario interés al relacionar la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE) con la Responsabilidad Social de las universidades. Trasladando las herramientas que maneja la RSE: Diálogo con los stake-holders, impactos de la actividad, reporte no financiero, gobierno corporativo, rendición de cuentas, etc., se nos plantea la conveniencia de examinar la responsabilidad de nuestras universidades a la luz de esa función social capital para nuestras sociedades. Incorpora para ello el calificativo “territorial” a la Responsabilidad Social de las universidades porque las quiere integrar en un ámbito concreto, en una realidad precisa, en un contexto socioeconómico definido por necesidades y potencialidades propias.

Solemos decir que la RSE es un “camino de perfección”. No hay una meta a la que se llega para relajarse en el triunfo. La RSE es como la democracia, un camino que se recorre, que enseña, que obliga a correcciones y rectificaciones, que genera tensiones y contradicciones, que construye avanzando y adaptando nuestros pasos a un camino siempre difícil. No hay democracias perfectas, hay caminos de perfección, en la buena dirección. Pues eso, la RSE es un camino de perfección en la superación de impactos negativos por la actividad empresarial (laborales, medioambientales, etc.) y en la construcción de impactos positivos creando bienes y servicios en armonía con los intereses sociales, en hábitats sociolaborales dignos y en espacios medioambientales sostenibles.

¿Es ese el camino de perfección de nuestras universidades? debe serlo. Un camino de perfección para enseñar más y mejor a todos. ¿Ayuda a ello la expansión de una cultura de R.S. territorial de nuestras universidades? ¿Estamos mejorando así la función social de las universidades? Pues si es así, bienvenida sea la ORSALC.